© Ambassade de l’Equateur - Audrey Delsuc

Foto © Ambassade de l’Equateur - Audrey Delsuc

PERSONAS

Punto de vista

Carlos Játiva

Embajador

 

Traducido del francés

 

Me alegra inaugurar hoy, en la Embajada del Ecuador, esta exposición de las obras de Johanna Obando, una joven compatriota que nos presenta el fruto de su trabajo creativo de largo aliento.

 

Artista autodidacta, su impulso creativo y su tenacidad son los motores que la hacen avanzar en el camino del arte que decidió tomar siendo muy joven. Su recorrido ha sido forjado a partir de la experimentación de técnicas diversas que utiliza para obtener obras únicas, que nos son contadas como historias de vida.

 

La diversidad de los ambientes donde ha evolucionado han marcado profundamente sus creaciones. Se fue del Ecuador y su ciudad natal Ibarra a la edad de 12 años para instalarse junto a su familia en Madrid. Su atracción por el mundo del arte, que no ha hecho sino crecer con el tiempo, la condujo hacia otra capital artística París, donde residió durante algunos años para continuar su ruta hacia Londres donde vive actualmente.

 

A través de un trazo voluntario y afirmado, se construye el contorno de una realidad de la que ella quiere marcar el punto, y que se nos presenta de manera precisa en sus imágenes que resultan ineluctablemente de la interacción entre el artista y el modelo.

Sin olvidar sus raíces ecuatorianas, la belleza de cada uno de los personajes de Johanna nos recuerda que no existen patrones estéticos únicos y que la riqueza de la humanidad reside en su diversidad, aquí representada por esta mujer de los Andes, allí por este niño tibetano, e inclusive por la alegría de esta danza contemporánea.

 

Os invito a visitar este universo prodigioso y a dejaros transportar por la sensibilidad de la artista en el encuentro con el Otro, del que la mirada es magnificada por el pincel generoso de Johanna quien nos guía en el descubrimiento de su especificidad y de su humanidad.